Abril-24 horas

Tres de la mañana, sonrió,         

Porque estoy pensando en tus palabras,

Y te imagino sonriendo,

Mientras te miro.                                                      

 

Te tomaría entre mis dedos,

Para seguir volando,

En esta locura compartida,

Y la libertad,

De nuestra extraña relación.

 

Y sé que el tiempo,

Cada vez significa menos,

Entre las personas,

Y las fronteras,

Entre los hechos,

Y las palabras.

                                                                      

Queda solo la inerte materia,

Información en el tiempo.

                       

 

 

 

Macrobiótica

 

Subiendo las escaleras de la no-violencia,

Sube paso a reloj en tiempos extremos.

Desaparecí...

Un pensamiento al fin de la Luna,

...al oscuro en el pasado.

Una madrugada, escuchando un latido,

Dentro de horas ajenas,

Orbitando al influjo de mil hadas en el desierto.

Tome tu mano y el beso del olvido toco tu corazón.

Mire mil almas navegar.

Una siguiendo a la otra sin mirar atrás,

Y el viento tocaba una melodía eterna.

Otra vez la vida en el caos,

El orden en el vacío.

Y si al final se enreda ante mi destino,

Y el segmento de información decodifica otra vez.

¿Cambiarías tú, la verdad por la mentira?

En tres palabras...

 

 

 

 

El artificio de la fe

 

El artificio de la fe,

Más allá de mi complicidad,

 

No negare las horas de entendimiento

Y mi amor a la verdad,

Pero es necesario acabar...

Con estos hilos de mi inconsciencia,

De mi enorme temor...

 

Si la muerte es parte de la vida,

Como la nicotina en mis pulmones.

Mi organismo desarrolla mil y un nuevos

Mecanismos de autodestrucción y

Desalojamiento.

 

Sabe mi alma,

Que nunca mire mi sombra,

Sin antes apagar la luz.

                                                      

 

 

 

Fuga 16

                                                                                              

Y desearía pero no sería sano,

Y esperaría pero no sería práctico,

Y soñaría si pudiera dejar de pensar,

Y no queda tiempo y ya lo sabía,

Y el pasado me deja pero yo no quería.

 

No queda conjunción entre mi yo y mi mañana.

No existen los momentos últimos de la historia,

Hasta que la vida acaba y todos lo sabemos,

Y nos veremos, antes o después,

Ante el espejo roto, y el vaso medio vacío,

Entre la fe y la decidía,   

El temor y la sensación de volar.

¿Cómo dejaría los mil años del amor,

Sin soplar al viento mi poesía?

¿Cómo cerraría las mil paginas

De mi utopía sin mirar tus ojos

Y tocar una vez más tu corazón?

Es tan simple, es tan inútil y tan mortal,

Como la vida que no me pertenece,

Como el agua que no debí beber

Y el amigo que no debía irse sin despedirse.

 

 

 

 

Y      

 

Y cuando el dolor es parte de cada día,

De cada semana, de cada mes, de cada año;

El momento de vida es aun más incierto,

Más denso cada vez.

 

Llenando mis movimientos de horas cargadas,

Invadiendo el día de hoy con 24 horas de desilusión,

Con una estúpida nota de ambigüedad y obviedad.

Se desea poco a poco la muerte, el fin último,

Declarar de una vez que la inutilidad de mis actos,

solo es un trozo de piedra en mi desierto,

 

Ahora,

Un millón de palabras,

Se condensan en el amarillo del absceso,

En el hedor de la vida comprimida.

 

Levanto una pista entre el círculo,

Y su infinita repetición,

Concluye en el oscuro infinito.

 

Amanezco un día tal,

Y el mundo no solo es un error,

El mundo también,

Se ha vuelto uno de mis errores,

Sin importar lo mucho que lo he intentado,

Y las veces que he casi volado y perdido.

 

 

 

 

El mundo se acabo

 

El mundo se acabo hoy por enésima vez.

La luz volvió a su descomposición,

Y fragmentación en prismas y vacío.

Todos los mares de mi interior,

Tratan de dejarme flotar,

De dejarme volar,

Mientras nublen mi vista y no puedo soñar.

 

Tomando decisiones,

Antes de acabar perdida,

De encerrarlos en mis muros,

Y navegar a la locura.

 

Dejar de pensar,

En lo patético de encontrar,

Que ya nada se encuentra,

De abandonar,

Lo que ya ha sido abandonado.

 

Deseando no desear,

Para no volver a divagar.

 

Realizando el desahogo,

De las tristezas de la muerte,

Del tiempo que aun no se duele

Y los amigos que ya no se tienen.

 

Sabiendo solo que este ruido en mi conciencia,

Me esta salvando de perderme en el insomnio,

O el último sueño,

 

Racionando ambos extremos,

Para soportar todos los límites.   

 

 

 

 

 

Solo una palabra

 

Solo una palabra,                                                                                  

Para esa muerte que me ha dejado sin un poeta,

Sin un escritor, sin mi amada utopía.

 

Solo una palabra,

Para todos estos años,

Que me he sentido perdida,

Como en un campo de guerra,

Preparándome para una batalla final.

 

Solo una forma de vida,

Para lo que queda,

En lo más profundo de mis recuerdos,

Y mis sueños.

En el fondo,

Cada vez más intenso del corazón.

 

Solo una manera de ver el mundo,

En los tiempos del SIDA,

Y la autodestrucción,

De los amantes y los artistas.

 

MI melancolía.

Mi gran amor a mi depresión,

Y mi fantasía.

El camino que ha trazado mi mente,

Entre el miedo y la razón.

 

Aspirando nicotina,

Mientras escucho,

La música más desgarradora de todos los tiempos.

 

Y es que son estos tiempos,

Los más negros y fríos,

Que un alma sensible pueda ver.

Son estos últimos veintitantos años,

El oropel y el celofán,

Más sintético y brillante,

Que un niño pueda sentir.

 

Y me veo a un lado de mi muerte y grito.

No hay futuro en el camino de una vida,

Que se engaña a sí misma,

Fingiendo que nunca pasa nada.

                          

Creyendo ciegamente,

Que todo lo material,

Representa la salvación,

Para el frío invierno de la humanidad.

           

 

 

5 de Agosto de 1945

        

5 de Agosto de 1945.

La destrucción,

aniquilación absoluta

de toda ilusión

de dos ciudades

fue el fin,

Fue el móvil.

 

6 de Agosto de 1996,

Segunda vez que el señor poder

hace acto de desaparición,

Sobre una pequeña ilusión colectiva.

Ya solo resta esperar el fin

...agonizando con narcóticos de fe...

El gran destello al final del camino,

el tiempo nunca es confiable

y solo deja fallos sin aviso,

Desapariciones sin despedida,

Una muerte en vida

que marca para siempre un silencio,

Que ha dejado tanto en la memoria

Como lagrimas en el sueño.

Una canción, una palabra

Adiós, gracias.

 

Solo un tiempo de oportunidad,

Solo una oportunidad en el tiempo,

Solo un hecho, solo una presencia.

Estuve sola, solo estuve realmente...

Hasta pareciera que las flores

Te vieron por última vez.

 

 

 

1939           

 

Alemania segmentada aun sin saberlo.

Un genio que busca

La idea inicial de esta racional batalla.

Entre hambre y perfección.

Entre la comodidad y la indiferencia.

Un patriota.

Quizá un cliché,

o tal vez un guerrero a destiempo,

Que teme ver su país olvidado,

Como las ruinas de mil años.

Imagino la forma de un corazón,

Y no encuentro respuesta.

Tu ausencia o mi falta de presencia,

Entre tus espacios y los míos,

Son los estados de esta duda,

De esta inherente y prolija melancolía.

Una guerra,

El odio a una fe.

La falta de capacidad de cambiar.

Y no-solo las fronteras del mundo

Son ahora distintas.

 

También son nuevas las fronteras de la mente,

El inconsciente del psicoanálisis.

El alma de la muerte

El soldado entre mares y continentes.

 

 

 

 

Recuérdame...

 

Los niveles del interés,

Y del sentir.

 

Por donde comenzaba la Utopía,

A combatir la realidad.

 

Si la memoria es instrumento,

Y materia prima que deshojar.

 

 

 

 

Y fuiste mi fuga...

Y fuiste mi fuga,

la única entrada abierta,

El hueco que llene.

 

Niña del impermeable amarillo,

te llevaras al ángel de mis neblinas pasadas,

De mis noches grises.

 

Cuerdas, sogas, cadenas.

Un suicidio, una muerte más.

 

Aire...

Estático color, decadente luz,

reflejada en tus ojos,

Vista por mis lagrimas.

 

 

 

 

 

Vampiro

 

Espíritu transitando la vida.

Zombi de mil días y una noche

Neuralgias que gritan a los cielos:

No soy yo,

Quien estuvo aquí y ahora se va,

Es la utopía que no dejo de escuchar,

La estrella que no me deja de mirar.

 

¿Cómo vivo entre muertos?

¿Cómo muero o me suicido entre vivos?

Sin las armas del duelo,

Sin los instrumentos de tanto dolor.

Y poder continuar esta procesión,

Adorable y hermosa espera del amanecer,

Entre las dos y cinco de la tarde,

Entre el álgebra,

Y los mega-sistemas de comunicación.

 

...y si ella ama, no será a un solo hombre.

...y si ella llora, no será por amor.

Y si se ha ido de aquí, no volverá

Hasta que tú regreses.

 

 

 

 

 

Día y Noche

 

Día y noche,

Adorada nube de luz,

Anunciándote en francés,

Soñando los besos que nunca te daré.

Día y nuche,

Amor que describo en el obscurecer,

Que recoge poco a poco graficas del atardecer,

Cada Martes, cada Jueves,

En cada silencio, en cada desfallecer,

Las imágenes se desvanecen.

El momento es único,

Donde las oportunidades,

Siempre existirán.

 

Nadie dirá que hacer

Ni como dejar de hacer,

Cuando tienes que decir adiós.

No sabrás la palabra,

Ni siquiera su significado.

¿Cuántas veces hemos asimilado,

sin comprender?

¿Es está la última vez?

 

 

 

 

 

Y lograr un vacío...

 

Y lograr un vacío,

Satélite navegar.

Lunes o Jueves,

Sin poder descansar,

Y respiras.

Te cubres.

 

Girasol o nardo lucir,

Arena eterna,

Zafiro negro,

Queda tu cuerpo en el hielo,

Y no puedo sentir tus dedos.

 

Quieren mariposas,

Ahogarme en profundo sueño.

Nicotina y frío.

Si tus labios fueran veneno...

 

Diecisiete años,

Distancia sin dimensión,

Desintegrando alas y temores

Por acción de la gravedad.

 

 

 

 

 

Cuarto para las nueve

 

Atentando contra  la insoportable caída y el temor.

Son la ansiedad y el tiempo antiguo,

Lo que me facilita la ternura,

Y la pasión.

 

De un momento no sufrido.

De una visión no sentida.

 

Son los vientos y los mares,

Las tormentas y el frío gris,

Lo que me sostiene en la red,

Lo que me estanca en este punto,

Para no ceder,

Para no recordar.

 

Una grave duda,

Un pequeño instante.

 

 

 

 

 

 

Queda la somnolencia

 

Queda la somnolencia

Y represores en exceso.

¿Adónde podría caer?

¿Adónde podría llegar?

Sin romper burbujas.

 

¿Qué rumora la vida,

en medio de satín,

Y lentejuelas.

En contra de la voluntad,

desequilibrando las moléculas,

gota a gota,

Los hilos se refractan.

Y talvez tres minutos más,

En confianza,

En el virus de la sangre.

 

Queriendo escuchar la verdad,

Te sugiero el violeta de tus besos,

Y las lagartijas de mis dedos,

Mientras miro a tus ojos,

Y adivino las lagrimas.

 

 

 

                                                                     

 

Palabras en el desencuentro

 

Tus promesas y no promesas,

Son cadenas,

Son las barreras del tiempo.

Desigual a ambos,

En espacios,

En formas perfectas.

Son agujeros,

En el momento en que te pienso.

 

Horas contadas con besos.

Tocando la mente,

En su punto más desértico.

En el lado oscuro,

De las formas del sentimiento.

Y aunque nada es para siempre,

Siempre sigue igual.

 

Cantando con una nueva lengua,

Poniendo en el silencio,

La ternura casi a punto de volar.

Asegurando que tus movimientos,

no me recordarán,

Una vez más.

Y sin embargo,

Tu alma y la mía,

Solo recuerdan el dolor,

El cuarto azul,

El olvido de los dos.

 

Todo este laberinto de números y pensamientos.

Todas estas notas entre el pasado y la belleza,

Preludio a la destrucción.

No impedirán un segundo demás en mi tiempo,

No impedirán mil juegos de lágrimas,

Mil fantasías de papel

y el agua,

Después de llover.

 

 

 

 

 

He sido                

Entendiendo que no se puede entender.

Encontraba la ruta del exceso,

Y miraba el vacío del caos,

Y la paradoja del estar,

Y del ser,

Del navegar,

Y del saber.

 

Insistía la razón,

Se negaba el corazón.

Algo está dañando,

Y no se deja mover.

 

Poesía, muerte, tiempo,

Voluntad, felicidad, aventura,

Error, acción, silencio,

Silencio...

 

¿Cómo es posible,

sentir de la misma forma

y qué eso signifique nada,

entre nosotros?

 

 

                                                                                       

 

 

Hoy estás aquí

 

Hoy estás aquí,

Y no hay camino que tenga que seguir.

Hoy estás aquí,

Esa voz y mi sonrisa.

 

No hay presente marginado,

O pesadilla en el pasado.

No quedan fronteras,

Aunque peligrosamente se agota el tiempo,

 

Y no hay sorpresas en este planeta.

Y la nostalgia retorna a la alegría,

De vivir instantes,

Sin agujeros en el pensamiento.

 

No, ni por un momento.

No, no podrías dejar de vivir.

No hay reglas.

No hay llegada esperada,

Tan solo es el regreso,

Al momento final.

 

 

 

 

 

 

Virgen

 

Una diva entre el Olimpo y esquelas,

Como la droga más pura,

Blanca piel a través de 35 mm.

A través de las cosas que veo,

Y las mentiras que me haces decir,

Que dicen más de mí,

Mucho más por ellas mismas,

Que por mis vagas destrucciones,

Y des-utilizaciones.

 

Pero y si los ángeles te encuentran,

Como yo te encontré.

Sí los hoyos negros,

Y las partículas,

Se debaten el tiempo,

Mientras que té ocultas,

Mientras que la libertad te ha drogado.

Y sientes que lo sabes todo.

Ya nada hay que hacer.

No queda futuro por venir.

Tan largo, tan distante,

Que tu tiempo pueda entender.

 

 

 

 

 

Tan pálido y frío

 

Tan pálido y frío,

No quiero ser tan fuerte,

No quiero estar tan alto.

Que la muerte no renuncia a la vida,

Pero los amantes sí.

 

Alientos y susurros.

Poeta,

Que escribes a mentir,

Que amas al oscurecer.

 

Y aquí estoy,

Robando el lugar,

De mi cobarde corazón,

De la melancolía sin razón,

Deslizando extraños pensamientos.

 

 

 

 

Perfil                   

 

La libertad,

Ante el filo final.

La simpleza,

Ante la verdad

Y al final mi verdad.

Mi alter ego,

Y mi etérea musa.

 

Viajando a la mar,

Durmiendo hasta que Eros

Que me deje soñar.

Vagando entre Súper Novas,

Y galaxias desvirtuadas,

Mientras Tanathos sopla,

Los restos de mi tristeza.

 

 

 

 

 

Hay un hombre fumando

 en la barra

 

Hay un hombre fumando en la barra,

Tan simple y solitario desearía ser;

Buscando en el reflejo de sus lentes,

Una mirada especial que rompa tanta melancolía.

 

En un día azul,

En nubes de Argón y Neón,

La hiedra se ha vestido de color

Y el ángel, que se exterminó de la conciencia humana

Va a travesando mil y un reflejos,

En busca de la muerte del olvido.

 

Quedan tres horas antes de morir, primavera.

Y aun tus labios son de terciopelo,

Tus manos siguen llenas de agua dulce,

Como el primer día que te envenene.

 

Y es que la nicotina pierde sentido,

Al ver tus ojos tristes,

Al oír que tu voz se confunde,

En el recuerdo de un sueño lejano.

Un sueño de antes,

Que un tiempo a distancia

Completa el rompecabezas de tus palabras.

 

La hora primera de este día,

Ha pasado en mi reloj,

Sin ser bueno o malo,

He dejado de contar los segundos

Cual granos de arena girados al viento.

 

Mientras en la barra hay un hombre

A travesando mil y una muertes,

En el reflejo de sus lentes,

El ángel del día azul,

Se ha perdido en un sueño antiguo

Y complejo.

 

Más allá del bien y del mal,

Más allá de la conciencia que lo extermino.

 

Comienza ha brillar la Luna

Y la niña del impermeable se ha perdido ya,

Sintiendo solo su propio dolor,

Ha caminado por las tristes calles,

De un día lluvioso

Al igual que una flor se ha deshojado

En algún universo paralelo

Donde BIOS no es infinito en el tiempo,

Donde SOPHOS es cero.

Mil años terminaran en Silicio y neuronas,

En sinapsis de agua y luz,

En números y segundos,

En flores y ángeles

Que ahora saben,

De lo inalcanzable

E irreversible de las palabras.

 

 

 

 

Diciembre 24

 

Tomar el avión a las dos de la mañana.

Recorres con la mirada la ciudad que fue tuya

Y sin embargo no te dejo nada,

Conversas con tu reflejo en la ventana,

Y solo determinas que necesitas una aspirina.

 

París, 1999

son casi las doce de la noche,

Mañana será Navidad,

Y tu cabeza no deja de girar,

En este año que se va.

 

Tomas el elevador y subes cuarenta pisos,

Miras la ciudad más sola y triste del mundo,

En una noche de soledad interna y frío artificial,

Desearías dormir y ya no escribir,

Pero el café te ha seducido una vez más.

 

Se voltean tus ojos

Y las palabras inundan tu tristeza

...mi amado duerme en el rincón,

De los muebles sin estrenar...

Y te miras en la azotea del mundo,

Tan sola como el sótano que es tu cuarto,

¿Será acaso, que el amor no tiene sentido,

A las tres de la mañana, de un viernes,

Entre amigos y colegas?

¿Será acaso, que las personas vuelan,

A otros continentes cuando se alejan?

Tomas un poco de agua fría,

Y aun tu garganta desea un cigarrillo.

Son pocos los vicios que te has quitado ¿no?

 

Y ahora al comenzar un nuevo viaje,

Nueva York, Madrid, Dublín o México otra vez,

Alemania, Bosnia, Italia todavía no se acaban,

A pesar de cien años.

 

Preferiría volver a sentir tus manos,

Y descansar de una vez.

 

Ahora comienza el gran pasillo,

Después de los primeros doce escalones,

Atravesar los luminosos letreros,

Y la ruidosa sala de mantenimiento.

 

Un cuarto lleno de mármol y silencio,

Tratando de alcanzar las sombras,

Que pudieran dar un poco de alegría,

A una noche como esta.

 

Son los años o tal vez,

Los giros del alcohol y la depresión,

Los que te llevaron a ese edificio de cuarenta pisos.

Sin gente que tocar, sin amigos que llamar,

O siquiera numero telefónico que marcar.

 

Otra vez la libertad,

De poder estar y no estar,

De sentir y no sentir

Para dejar de crear

Y volver a comenzar.

 

Son como las ilusiones colectivas,

Dispuestas a la utilidad del mercado,

A la globalización de la manipulación.

 

Todo pierde sentido en su perfección,

Como en su nacimiento.

 

Una carta,

Una llamada,

Una imagen en la red.

Y no una sino miles,

Y millones de mentes interconectadas,

En silicio y agua,

En música y argón,

Mil musas y un guru.

 

Todo se desvanece y todo vuelve a ti,

Como el aire que respiro.

 

Sube la escalera nuevamente,

Mira el frío de París en 1999

Y siento al viento,

Diciéndote que puedes volar,

Si tan solo tuvieras menos ganas de volar,

Pero no queda más por saber,

He elegido no elegir.

 

 

 

 

 

Desorbitando la red

 

Desorbitando la red,

De mil y una agridulces voces.

No soporto la levedad,

De tantos ángeles caídos.

Y el frío metal del no presente.

De la muerte.

 

Acabar otra vez...

Contaminando agujeros,

Sin entender finalmente,

Tanto desperdicio.

 

Sí el ave fénix,

resurge de entre sus cenizas,

Para que quiere la vida,

Que una vez mas vuela,

Que una vez mas se aleja?

 

Inmortalidad,

Derritiéndose,

ante el amor de la Tierra,

Amor de primera naturaleza,

Adentrándose,

En los oscuros rincones,

De la lógica de Freud.

No encuentro una sola idea inteligible,

Que me deje sin odiar,

La angustia,

Que me hace temblar.

 

¿Por que?

¿Porque otra vez el silencio?

Y sin poder tocarte.

¿Porque el abandono sin sentido?

Sin palabras.

 

 

 

 

Desintegraciones y Utopías

 

Desintegraciones y utopías.

Perversión entre los restos,

Y las salidas.

Los vicios y los excesos,

Palabras y vacíos,

Consumiendo espacios.

Girando,

Escapando.

 

No hay minuto que deje descansar,

No hay guerra que quiera parar.

 

He de estar aquí,

Noche y día,

Entre la verdad y la mentira.

 

Describo los desiertos,

Derribo a los gigantes de arena.

Mas allá del viento,

El valor y las traiciones.

Mas allá de la subversión,

El dolor y el temor.

Mas allá de la justicia,

lo que pasa y lo que queda,

Tú.

 

 

 

 

Número equivocado

Número equivocado,

Tres o cuatro murmullos,

Sé que estoy perdiendo mi voz,

Y talvez debiera también cambiar de signo.

 

Una dosis más,

Un mal tiempo para descansar,

La nicotina comienza a ceder al viento,

Y mil años de arena se perderán.

 

 

 

 

Soy    .

 

Soy,

Como una grieta en el fondo del Océano,

Como el centro de una reloj de arena,

Retando a la incertidumbre,

de todos nuestros caminos por recorrer,

A las luces que nos guiarán hoy.

 

Solo sueños y esperanzas,

Cubriendo mis pisadas,

Y una mirada va,

Y media vuelta té queda.

 

No seré la luz que te vio partir.

Hoy solo queda callar,

Entre el Tú y todas tus implicaciones,

Descifrando tantas acciones,

Intenciones desposeídas.

 

 

 

 

Micela        

 

Y piensas en grande,

Mientras te sientes tan pequeño.

Queriendo inspeccionar al Universo,

Sin tocarte por dentro,

Sin mirarte en tus reflejos.

 

No hay problemas externos,

No hay soluciones internas.

 

La sabiduría perdida,

Inconcebible, incomprensible,

Insaciable...

Y quisieras llorar otra vez,

Y quisieras matar otra vez.

 

Mi marea anaranjada y morada,

Principio y fin,

Del todo y la nada.

Si tan solo tuviera una lágrima,

Si tan solo recordara mi sentimiento.

 

Caminos poblados,

Incoherentes alientos,

Derraman mi inconsciencia

Agitan mi animo.

Cayendo a dos pasos de la salida,

Vuelvo a la realidad asimilada,

Que acapara los estados

Y los sentidos.

 

Más algo no acepta,

Más algo no resiste.

Solo es,

No hoy,

No mañana.

 

Son tus gritos los que me asustan,

Y tu recuerdo, lo que más extraño.

 

Mientras te ahogas en aires,

Quieres cerrara las puertas,

Quieres nacer y olvidar,

Para navegar,

Para desertar...

 

En libertades condicionadas

Y fugas alteradas.

 

Hoy solo quisiera dormir,

Solo quisiera flotar,

Y no pasar,

Y no correr.

 

 

 

 

Vela-I         

 

Se ha contagiado la realidad,

E impregne mi vació de ella,

Ahora empiezo a renombrar las frases,

A congelar los afectos.

No quise equivocar las palabras,

Y te dejaste caer.

Una mente en el corazón,

Y la metáfora de mi inteligencia,

Aun se cuestiona:

¿dónde quedo al alma,

si las culpas siguen a los actos,

y la justicia a los consejos?,

¿Qué lejano es el tiempo?

Y ¿cuántas veces he mentido?

Claridad en el interior,

De recuerdo la sutileza,

Y los sueños de mi conciencia.

No quedaba una sola guía,

Y aunque quise sentir;

No se pierde en la soledad,

No se ignora en el engaño,

Y nunca existe el punto final.

 

 

 

 

Vela-II                 

 

Frío, viento del sur,

Ahora bajo al desierto

Y el horizonte tormentoso,

Consume a lo lejos figuras de sol.

 

Vagando en dirección al infinito,

No hay parada de ocasión,

 

Creando un disfraz,

Abandonaba su planeta,

Consumiendo el dolor,

Irónicamente se hundía.

 

Desierto, al mar abierto,

Decid al cielo...

Vos consumes los pasos, aun.

Vos consumes los silencios,

Y no quedas en madrugadas,

No te entregas a la locura.

 

Habladle del sueño en blanco,

Y profesadle cierto.

Cartas despiertan al paraíso,

Una sola perdida,

Una sola metáfora.

 

Queréis pensar,

Siendo la vanidad,

Siendo el ladrón.

 

Tiempo que justifica la espera,

Tantas cosas en medio de esta luz,

Sin cielo,

Sin infierno,

El paraíso de vuelta al desierto.

 

 

 

 

Vela-III

 

Escombros,

Dejando la derrota.

La batalla,

Dejando los movimientos.

Aun se crea...

 

Prometed al descanso,

Su tiempo y su lugar,

Dejad a l Sur,

Dejad al Norte,

Que desprenda su fuerza,

Consumiendo la energía,

Que el caos le ha entregado.

 

Una hada,

Una niña.

 

Quisiste pasear en el bosque,

Y los vientos trajeron su vos,

¿No recuerdas las heridas?

 

 

Llegando la lejanía a su fin,

Colorea el infinito de fronteras.

 

Nocivo humo,

Expresando sabor,

Expresando piel.

 

Pintaba los techos de azul,

Y combinaba sustancias ajenas,

Mientras transformaba el ser,

A través de la complicación

Y la sencillez,

La ternura y la vejez.

 

Experiencia en la eterna ausencia,

Dejad tu nombre a la puerta de la duda,

Y volverás al final.

 

No consumas la llama encendida.

 

 

 

 

JC             

 

Podría haber estado antes aquí,

Y podría decir que tú también.

Pero no siempre es así.

 

No siempre todo esta bien,

No siempre bastan las palabras entre dos,

O las acciones de uno solo.

 

Porque, como antes,

Desde hace varios meses ya,

La indefinición esta presente,

en mi tiempo,

en tu nombre y el mío,

como sí al lenguaje universal,

Le hubieran faltado conceptos.

 

Se pierde el sentido estricto

De las palabras,

Y una hora menos,

Y no hay porqué,

Arriesgarlo todo en un segundo.

 

Un idioma,

Una frecuencia,

Una idea,

¿Pero si no estuvo bien?

¿Sí puedo ser más débil,

o más fuerte,

sin intenciones o con ellas?

 

Porque algunas veces,

Como ahora,

Desearía escapar de mi nombre,

O por lo menos,

Dejar de pensar lo que no comprendo,

Dejar de asimilar tanto,

Sin aun entender lo profundo,

De la herida que no siento.

 

                                                              

 

 

Terciopelo

 

Terciopelo que toma mis manos...

 

Una oración,

Que siempre me ha hecho,

Mentir por ti,

Esconder todo,

Decir nada.

 

Ambigua metamorfosis,

A voluntad propia.

 

Que la perversión va más allá,

De la carne,

Y el morbo se vuelve rutina,

Nicotina,

Que desvía el oxigeno,

De tus pensamientos,

Hablando de ningún lugar,

Recordando que todo vuelve a comenzar,

A cada paso del camino,

Que estuve a tu lado,

Y no contigo.

 

 

 

 

 

Es tiempo

 

Es tiempo,

es aun mi tiempo perdido

O talvez no.

Y sé que estoy ahora,

y las cosas vienen

y las haré,

porque así lo he decidido,

        

Pero he aquí,

         Una sombra,

         Algo que queda de mí.

Como si el momento en que estoy,

Fuera un recuerdo.

 

Detrás del espejo,

Consumiendo,

lo poco de energía que acumulo,

al moverme a mi velocidad,

Conmigo misma.

 

Y sin embargo,

ha sido mi elección,

la de perseguir tus huellas

Y rastrear tus desvelos.

 

Fin de verano,

Y solo pido a mi organismo,

Disimular el frío,

El agua que  me persigue,

El momento indivisible

Que separa al Sol de mi insomnio.

 

Y solo veo Aluminio cielo,

Y siento el nitrógeno ambiente,

Me diluyo...

 

Pero el dolor me grita:

-¡Déjame morir!-.

Un insecto nada en mi jugo,

Y los demonios encontrados,

Vuelven a mí.

 

Desciende la temperatura,

Y solo una duda me detiene,

Y mil respuestas me asaltan.

No hay enemigos,

Tan solo quedamos los viejos amigos.

 

 

 

 

 

Salvaje

 

Labios de una tarde,

En medio del amanecer.

Mi poesía a comenzado a morir,

En nicotina,

En mil años a la deriva...

Voy ahogándome lentamente.

 

Solo agua,

Que destila mis pensamientos.

Y te veo caer,

Y te siento,

Al diluir mi reflejo,

En tu piel.

 

Una historia de números,

Y palabras,

Que escucho en mis sueños,

Y recuerdo al pensar en ti.

 

Son canciones de madrugada,

Que esconden a gritos,

El dolor y la ansiedad,

De la guerra individual,

E impersonal,

Que sostenemos ante la memoria.

 

Poesía que te vas,

Al final de la lluvia,

Y me deja ahora solo el aire,

Sin sonido,

El cuerpo sin aliento,

El hoyo en la luna.

 

 

 

 

Hacer el amor

 

Pensando en un cuerpo de mujer,

El más perfecto de la Naturaleza.

 

Tocando un momento tu corazón,

Entendiendo que es nada.

Saber que el momento es solo un estado.

Saber que el deseo es planeado.

 

No sé si existe el amor.

Tal vez prefiero creer,

Qué es un proceso biológico,

Como el mal genio,

Y el humor de esos días...

 

Qué es algo,

Como el efecto de una droga,

Como la reacción de una acción.

La causa  de un efecto,

El instinto de un ser mortal.

 

 

 

 

Uno  

 

Han comenzado a temblarme las manos.

En el uno indescriptible,

En el uno infinito,

Escucho...

Un paso más,

Que me aleja de la verdad.

Un paso más,

Que me aleja de soledad,

Condicionando mi leve mirada,

Mi tenue huella,

Al limite de mi cuerpo.

 

Es de noche...

Quiero decirte palabras que te hieran,

Quiero tocarte para que olvides,

El tormento de una vida terrestre,

Como elevando el momento,

Y llegando a otro universo.

Son palabras,

Tomando un poco de luz,

Para dar un poco más de sangre.

 

 

 

 

Una pluma...

 

La inquietud de las palabras,

Atravesando al monologo de mi vida.

Y sin embargo nunca es suficiente,

 

Como el dolor y el pensamiento,

Se esparcen en el cuerpo,

Y marcan lentamente,

Los caminos del recuerdo.

 

Nunca se termina de saber,

Como el tiempo o los sentidos,

Salvan a tantas almas,

A tantos ángeles del infinito,

De vagar por las sombras.

 

Siempre escuchando vidas ajenas,

Entre murmullos de lo cotidiano,

Los huesos se comienzan a entumecer,

Y la piel, ahora verde,

Resiente el dolor de tantos golpes,

Y tantas heridas.

        

 

 

 

Continuó...

 

Siendo lo que tú quieres ver,

Una vela encendida.

 

Hojas volaban

Y tus manos no sentía,

Son luces cegadoras,

Y las letras se distorsionan.

 

El insomnio en la ruta de tus abismos.

 

A cabo de despertar,

Y el odio del mundo me ha golpeado,

En el pensamiento,

En la larga e infinita línea,

Que sigue más allá del concepto del tiempo,

Y que muere a pesar de él.

 

Es inútil buscar el daño exacto,

Las perdidas son como los recuerdos,

Que no llegan a serlo,

Son como los actos que no intentan,

Lograr un objetivo,

Son como los juegos que jugamos,

Al amarnos sin memoria.

 

Y sabemos que la nada es algo,

Un ente, puro talvez,

Un plano envolvente,

Que divide liviana y placidamente;

La vida de la muerte,

El morir del no haber nacido.

 

 

Todos los anteriores poemas fueron

escritos por Monica Zefti

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