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 Todo comenzó en el lugar de Juancho

El tigre

 

   DESTINO  ROTO 

 

         El reloj de mi vida se paro... para ser mas exacto yo lo rompí, el problema es que mi reloj biológico no se detuvo al mismo tiempo. Durante años busque  esa cueva que una vez cada cierto e indeterminado tiempo abre sus puertas a algún universo, los indios y los orientales de la Tierra, mi lugar de nacimiento, ya hablaban de ella, supersticiones pense en ese entonces, pero al ir viajando me di cuenta de que en múltiples civilizaciones se hacia mención del suceso, entonces empece a tomar más seriamente el asunto.

 

         Realmente me intrigo mucho, ya que, como persona nacida en la Tierra con una visión occidentalista del universo me era difícil imaginar un lugar así, durante siglos el pragmatismo había sido lo único en base a lo cual se consideraba válido un conocimiento dentro de lo que se daba por llamar civilización; así que cuando me dijeron que no entrará - cuando al fin la halle - no me importo, estaba ante algo tan grande o quizás más que cuando encontraron muestras del gran diluvio, no iba a detenerme...

 

        Si bien, en todas las civilizaciones se habla de ella como del lugar en donde estan registrados  todos los sucesos que habían acontecido y que iban a acontecer, la forma en que se representaban éstos variaba de civilización en civilización, algunas los representaban como grandes velas y decían que cuando una de ellas se apagaba  la muerte había sorprendido a alguien, en otras culturas eran grandes globos de luz  que anotaban lo sucedido al ser en cuestión, incluso  había quienes lo representaban como una serie de tarjetas perforadas,  donde se anotaban cuantas pruebas  se habían superado y una vez superadas todas uno no tendría porque volver a reencarnar.

 

         Cuando entre a la cueva quede fascinado, miles de objetos flotaban en las paredes, lo curioso era que todos los objetos siempre estaban cambiando, a algunos los pude reconocer, pero había millones que jamás había visto, e instante con instante el panorama iba cambiando, era como si uno fuera parte de un programa virtual o como si millones de manos invisibles se dedicaran a cambiar  todo en el mismo momento en el cual era concebido, esto al contrario de asustarme me dejo maravillado.

 

          En la siguiente bóveda lo que cambiaba no eran objetos sino paisajes, era mareante encontrarse en un momento caminando en medio de un gran bosque  y en el siguiente  oír el sonido de un mar rojo que había dejado de existir hacia más de 10 millones de años, no se cuanto tiempo estuve vagando, cuando finalmente llegue a una bóveda, donde lo que había eran letras, al principio no me di cuenta pero poco a poco mi cerebro se percato de que esas letras tenían cierta coherencia y que a decir verdad eran nombres.

 

         Después de vagar por la enorme bóveda y cuando estaba decidido a pasar a la siguiente, un escalofrío recorrió mi cuerpo al reconocer  uno de los nombres  y la historia ahí contada, se trataba de uno de los grandes héroes de mi país y ahí se contaba todo lo relacionado con su vida, a pesar de que siempre lo había adorado como todo buen ciudadano y de considerarme una persona de amplio criterio, hubieron cosas que me hicieron estremecer, al seguir caminando reconocí más y más nombres y todos ellos al ser tocados me relataban su historia, finalmente como era lógico, ya que si uno se dedica a disparar a mil por hora tarde o temprano acierta al blanco, encontré mi propio nombre, para esto yo ya me había dado cuenta que, si uno tomaba los nombres por los extremos estos se convertían  en algo parecido a relojes de arena, en donde lo que se deslizaban eran pequeñas letras y símbolos, no pude resistir la tentación e hice lo mismo con el mío y volví a observar el mismo fenómeno pero distinto, siempre había algo distinto, en este caso las letras parecían fluir más lentamente.

 

         No se cuanto tiempo permanecí observándolo, lo único que recuerdo es que cuando fuí consciente otra vez, el reloj se encontraba  roto en el piso y yo me encontraba como atontado observando lo que había sucedido, nada más había cambiado a mi alrededor, seguían apareciendo y desapareciendo nombres, poco a poco decidí alejarme .

 

         Cuando salí de la cueva ya mis  hombres no estaban, en ese momento no sabia con claridad lo que había echo, pero poco a poco me di cuenta que con lo que había acabado era con mi destino, ahora realmente no existía nada en mi futuro, yo había borrado toda posibilidad, simple y sencillamente borre el registro donde los sucesos que debían de acontecerme estaban registrados, nada a mi alrededor tiene sentido, ya que nada sucede, pero aun así sigo esperando aunque se que ya nada puede suceder que me afecte.

 

6/VI/97

Ciudad de México

Gamma Zaratustra Galindo Pérez

 

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